Todos anhelan entregarse completamente a alguien. Tener una relación íntima; ser amada de manera total y exclusiva.
Pero Dios al cristiano le dice:
“Primero debes aprender a sentirte satisfecho, completo y feliz al ser amado solo por mi; al entregarte a ti mismo de manera total y sin reservas a mi, teniendo una relación intensamente personal y única conmigo, descubriendo que solo en mi puedes encontrar tu satisfacción. Después de aprender esto podrás tener la relación humana perfecta que tengo planeada para ti. nunca podrás unirte con otro ser humano hasta que te unas conmigo, de manera exclusiva, sin cualquier otra persona o cosa. De manera exclusiva sin cualquier otro deseo o anhelo. Quiero que dejes de hacer planes, que dejes de anhelar y que me permitas darte el plan más emocionante que existe; uno que tu no puedes imaginar. Deseo que tengas lo mejor. Por favor permíteme darte eso. Simplemente debes seguir con tus ojos fijos en mi, esperando las cosas más grandes. Continúa experimentando la satisfacción que yo te doy. Sigue escuchando y aprendiendo las cosas que yo te digo. Solo espera, eso es todo. No te turbes, no te preocupes; no mires las cosas que otros han obtenido, o las cosas que yo les he dado. No mires las cosas que crees desear. Sigue mirándome a mi, porque de otro modo te perderás lo que deseo mostrarte. Y luego cuando estés lista te sorprenderé con un amor mucho más maravilloso de lo que cualquiera de ustedes halla soñado. Verás hasta que estés lista y hasta que la persona que yo he elegido para ti esté lista, porque estoy trabajando desde ahora para que ambos estén preparados en el mismo momento, hasta que ambos estén satisfechos de manera exclusiva conmigo y con la vida que he preparado para ustedes.
Como la levadura Mateo 13:33
En la parábola del
Salvador la levadura se usa para representar el reino de los cielos. Ilustra el
poder vivificante y asimilador de la gracia de Dios... MGD 18.2
La gracia de
Dios debe ser recibida por el pecador antes que pueda ser hecho apto para el
reino de gloria. Toda la cultura y la educación que el mundo puede dar, no
podrán convertir a una criatura degradada por el pecado en un hijo del cielo. La
energía renovadora debe venir de Dios... Como la levadura, cuando se mezcla con
la harina, obra desde adentro hacia afuera, tal ocurre con la renovación del
corazón que la gracia de Dios produce para transformar la vida... MGD 18.3
La
levadura escondida en la harina trabaja en forma invisible para hacer que toda
la masa se halle bajo el proceso del leudamiento; así la levadura de la verdad
trabaja secreta, silenciosa, invariablemente para transformar el alma. Las
inclinaciones naturales son mitigadas y sometidas. Nuevos pensamientos, nuevos
sentimientos, nuevos motivos son implantados. Se traza una nueva norma del
carácter: la vida de Cristo. La mente es cambiada; las facultades son
despertadas para obrar en nuevas direcciones... La conciencia se despierta...
MGD 18.4
El corazón de aquel que recibe la gracia de Dios desborda de amor a
Dios y a aquellos por los cuales Cristo murió. El yo no lucha para ser
reconocido... Es amable y considerado, humilde en la opinión que tiene de sí
mismo, y sin embargo lleno de esperanza, y siempre confía en la misericordia y
el amor de Dios... MGD 18.5
La gracia de Cristo ha de dominar el genio y la
voz. Su obra se revelará en la cortesía y la tierna consideración mostradas por
el hermano hacia el hermano, con palabras bondadosas y alentadoras. Existe una
presencia angelical en el hogar. La vida despide un dulce perfume que asciende a
Dios como sagrado incienso. El amor se manifiesta en la bondad, la gentileza, la
tolerancia y la longanimidad. El semblante cambia. Cristo que habita en el
corazón, brilla en el rostro de aquellos que le aman y guardan sus
mandamientos.
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