El alcance de la salvación

La Biblia es un gran libro; que habla de un Dios grande, de una gran Creación y de una salvación grande; los que tengamos el gran privilegio de estar allí. Dice la Carta a los Hebreos: ¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grade?

Dice tan grande, Porque la salvación es tan grande que no se haya con que compararla. Es como el Amor de Dios, cuando San Juan dice: Porque de tal manera amó Dios al mundo. No concreta, no define, y usa la palabra; de tal manera. Esto es porque el Apóstol no halló con que comparar.

La salvación es grande; porque mucho es el pecado, mucha la maldad, mucha la injusticia y mucho el dolor. La salvación es grande; porque Dios es grande, y porque no se trata de una salvación pasajera, momentánea o transitoria.

Es una salvación completa, donde nada se le pueda añadir y donde nada le falta. Donde añadir es un pecado, quitarle es la otra cara de la misma moneda. Es por esto que también es una salvación segura. Jesús dijo: Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco y me siguen, y yo le doy vida eterna.

Aquellos que se allegan a él con arrepentimiento y fe; están seguros en su presencia, miraran su rostro y le servirán; No por ser mejores que los demás, sino por la gracia de Jesús la cual es, poderosa y suficiente.

San Pablo se creía el más pecador de todos los hombres; dijo que,Jesús mostró en él toda su clemencia para ejemplo de los que habían de creer para vida eterna, Dios pone un gran ejemplo porque tiene para ti una gran salvación.

Dijo también el Apóstol: que él era el más pequeño de todos los santos, para que tú y yo pudiésemos estar confiados y seguros en, Una salvación tan grade.

En lugar de quejarnos de la dureza del camino; vallamos dando honor y alabanza; Al que nos amó de tal manera.

Mi fe y mi gratitud aumentan, cada vez que leo una porción de su bendita Palabra!

La marcha hacia la victoria.


Visita las web del ministerio de cuarto Angel.


La vida cristiana es una vida de lucha, de conflicto constante. Es una batalla y una marcha. Pero cada acto de obediencia a Cristo, cada acto de abnegación por amor a él, cada prueba bien soportada, cada victoria obtenida sobre la tentación, es un paso más en la marcha a la gloria de la victoria final. AFC64 255.2
Si tomamos a Cristo como nuestro Guía, nos conducirá a salvo a lo largo del camino estrecho. El camino puede ser áspero y espinoso; la pendiente puede ser abrupta y peligrosa; puede haber trampas a la derecha y a la izquierda; podemos tener que soportar penalidades en nuestro viaje; cuando estamos cansados, cuando anhelamos descanso, quizá tengamos que seguir adelante; cuando desmayamos, quizá tengamos que luchar; cuando estamos desanimados, quizá se nos pida que confiemos; pero con Cristo como nuestro Guía, no perderemos la senda que lleva a la vida inmortal, no dejaremos de alcanzar finalmente el cielo deseado. AFC64 255.3
Cristo mismo recorrió el áspero camino antes que nosotros, y suavizó el camino para nuestros pies. El camino estrecho de la santidad, el camino destinado para los redimidos del Señor, está iluminado por Aquel que es la Luz del mundo. Al seguir en sus pasos, su luz brillará sobre nosotros; y al reflejar la luz tomada de la gloria de Cristo, el camino se tornará más y más brillante hasta alcanzar la luz del mediodía. AFC64 255.4
Al principio podrá parecernos agradable practicar el orgullo y la ambición mundana; pero su resultado es dolor y tristeza. Los planes egoístas pueden ofrecer promesas halagadoras y dar una esperanza de placer; pero descubriremos que nuestra felicidad está envenenada y nuestra vida acibarada por esperanzas centralizadas en el yo.
Estaremos a salvo siguiendo a Cristo, porque él no dejará que los poderes de las tinieblas dañen un solo cabello nuestro.—The Review and Herald, 5 de febrero de 1895. AFC64 255.5

Os es necesario nacer de nuevo Juan 3:7.

Como una posesión comprada por Dios, estamos bajo el compromiso de obrar como Cristo obró en su servicio divino; no según nuestras inclinaciones naturales, sino en armonía con el Espíritu de Dios. Pero cuando el evangelio encuentra a la persona, su vida está llena de pecado. Al ceder a la tentación, debilita su poder para obedecer. Su corazón es “engañoso... más que todas las cosas, y perverso” (Jer. 17:9). Están muertos en transgresiones y pecados, y en su propia fuerza no pueden hacer el bien. Para servir a Dios aceptablemente, debemos “nacer de nuevo”. Nuestras disposiciones naturales, que se oponen al Espíritu de Dios, deben ser eliminadas. Debemos ser hechos hombres y mujeres nuevos en Cristo Jesús. Nuestra vida vieja de siempre debe dar lugar a una vida nueva: una vida llena de amor, confianza, obediencia voluntaria... A menos que ocurra el cambio, no podemos servir bien a Dios. Nuestro trabajo será defectuoso. Se introducirán planes terrenales; se ofrecerá fuego extraño que deshonra a Dios. Nuestra vida será impía e infeliz, llena de inquietud y de problemas... Cristo vino a nuestro mundo porque vio que habíamos perdido la imagen y la naturaleza de Dios. Vio que nos habíamos apartado lejos del camino de la paz y la pureza, y que si éramos dejados solos no encontraríamos jamás nuestro camino de regreso. Vino con una salvación plena y completa, a cambiar nuestros corazones de piedra por corazones de carne; a cambiar nuestra naturaleza divina a su semejanza, para que al ser partícipes de la naturaleza divina, podamos ser hechos idóneos para las cortes celestiales... A todos los que –ansiosos por la salvación de sus almas– vienen a Cristo por ayuda les dice, como le dijo a Nicodemo: “El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”. Está tocando a la puerta de su corazón, y pide entrar. Anhela renovar su corazón, llenándolo de amor por todo lo puro y lo verdadero. Él anhela crucificar su yo, y elevarlo a usted a la novedad de vida en él. Nicodemo se convirtió, como resultado de su entrevista con Cristo... No tema rendirse totalmente a Cristo. Colóquese sin reservas bajo su control. Aprenda lo que significa cesar de pecar; lo que significa tener un nuevo corazón, llevar la semejanza divina. Al contemplar a Cristo, el yo se hundirá en la insignificancia, y usted será cambiado, “de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Cor. 3:18) –Youth’s Instructor, 9 de septiembre de 1897.

Las pasiones.

Los apetitos y las pasiones que pretenden ser complacidos, pisotean la razón y la conciencia. Esta es la cruel obra de Satanás, y él está aplicando constantemente los esfuerzos más decididos para fortalecer las cadenas mediante las cuales ha aherrojado a sus víctimas. Los que se han pasado toda la vida complaciendo hábitos erróneos, no siempre comprenden la necesidad de un cambio... Avivemos la conciencia y mucho se ganará. Nada fuera de la gracia de Dios puede convencer y convertir el corazón; sólo así pueden los esclavos de la costumbre obtener el poder necesario para quebrantar los grillos que los aprisionan. El que se complace a sí mismo debe ser inducido a comprender y sentir que necesita una gran renovación moral si ha de hacer frente a los requerimientos de la ley divina; el templo del alma ha sido contaminado, y Dios requiere de ellos que se levanten y luchen con todas sus fuerzas para volver a obtener la virilidad dada por Dios que fue sacrificada por medio de la complacencia pecaminosa.—Testimonies for the Church 4:552, 553. MGD 100.3

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En gran manera será la tierra removida: Isaías 24:19-20



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