Las bendiciones del pacto.


Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir. Lucas 6:38. MGD 151.1 

Dios bendice el trabajo de las manos de los hombres, para que ellos le devuelvan la porción que le pertenece. Les da el sol y la lluvia; hace florecer la vegetación; les da salud y capacidad para adquirir recursos. Toda bendición proviene de su mano bondadosa, y él desea que hombres y mujeres manifiesten su gratitud devolviéndole una porción en diezmos y ofrendas, ofrendas de agradecimiento, de buena voluntad... 

Han de revelar un interés altruista en el fortalecimiento de su obra en todas partes del mundo.—La Historia de Profetas y Reyes, 522. MGD 151.2 

En la gran obra de amonestar al mundo, los que poseen la verdad en el corazón y han sido santificados por la verdad, cumplirán con la parte que se les ha asignado. Serán fieles en el pago de diezmos y ofrendas. Cada miembro de iglesia está comprometido por el pacto hecho con Dios a negarse todo lo que implique un gasto extravagante de recursos. No permitamos que la falta de economía en nuestra vida de hogar nos incapacite para desempeñar nuestra parte en el fortalecimiento de la obra que ya está establecida y nos impida entrar en nuevos territorios... MGD 151.3 

Ruego a mis hermanos y hermanas de todo el mundo que despierten a la responsabilidad que descansa sobre ellos en lo que se refiere al pago fiel del diezmo... Llevad fielmente la cuenta con vuestro Creador... MGD 151.4 

El que dio a su Hijo unigénito para que muriera por vosotros, ha hecho un pacto con vosotros. El os da sus bendiciones y en cambio requiere que le llevéis vuestros diezmos y ofrendas... Dios pide que sus instrumentos humanos sean fieles al contrato que él ha hecho con ellos. “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa”. Malaquías 3:10.—Consejos sobre Mayordomía Cristiana, 79, 80. MGD 151.5 

¡Cuán grande fue el don hecho por Dios al hombre, y cuán propio de Dios fue hacerlo! El dio con una liberalidad que jamás podrá ser igualada, a fin de salvar a los rebeldes hijos del hombre.—Ibid. 21. MGD 151.6


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Las obras de la carne.


Para reflexionar: La voluntad.

El poder de la voluntad no se aprecia debidamente. Mantened despierta la voluntad y encaminadla con acierto, y comunicará energía a todo el ser y constituirá un auxilio admirable para la conservación de la salud. La voluntad es también poderosa en el tratamiento de las enfermedades. Si se la emplea debidamente, podrá gobernar la imaginación y contribuirá a resistir y vencer la enfermedad de la mente y del cuerpo.

Ejercitando la fuerza de voluntad para ponerse en armonía con las leyes de la vida, los pacientes pueden cooperar en gran manera con los esfuerzos del médico para su restablecimiento. Son miles los que pueden recuperar la salud si quieren. El Señor no desea que estén enfermos, sino que estén sanos y sean felices, y ellos mismos deberían decidirse a estar buenos. Muchas veces los enfermizos pueden resistir a la enfermedad, negándose sencillamente a rendirse al dolor y a permanecer inactivos.

Sobre pónganse a sus dolencias y emprendan alguna ocupación provechosa adecuada a su fuerza. Mediante esta ocupación y el libre uso de aire y sol, muchos enfermos demacrados podrían recuperar salud y fuerza.­" Ellen White, El ministerio de curación, pág. 189.

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En los momentos que vivimos hay una verdad presente, el pueblo de Dios debería moverse en forma unida.


Dios trata con los hombres como individuos, dando a cada uno su obra. Todos han de ser enseñados por Dios. Por medio de la gracia de Cristo toda alma debe obrar su propia justicia, manteniendo una conexión viva con el Padre y con el Hijo... MGD 110.3

Aun cuando es verdad que el Señor guía a los individuos, es también verdad que está guiando a un pueblo, no a unos pocos individuos separados aquí y allá, uno creyendo una cosa, y otro otra. Los ángeles de Dios están realizando la obra que les ha sido confiada. El tercer ángel está guiando y purificando a un pueblo, y sus miembros deben moverse en forma unida... MGD 110.4

Cada miembro de la iglesia debiera sentirse bajo la sagrada obligación de guardar estrictamente los intereses de la causa de Dios... Jesús ha abierto para todos un camino por medio del cual se pueden obtener sabiduría, gracia y poder. Él es nuestro ejemplo en todas las cosas, y nada debiera apartar la mente del propósito principal de la vida, a saber, tener a Cristo en el alma suavizando y subyugando el corazón.—Testimonies for the Church 5:278. MGD 110.6

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